Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de noviembre de 2016

Miedo al éxito. Yo, mi peor enemigo.

Es curioso, pero muchas personas tienen miedo al éxito en la vida en general y en la vida profesional en particular. Y ese miedo, paradójico por cierto, se sostiene en el autoboicot, en una conducta inconsciente de evitación.
¿El miedo al éxito ocurre porque sí, es independiente, nada lo causa y nada lo concluye?
Veamos. El miedo al éxito no viaja solo. En la mayoría de los casos, sino en todos, está asociado a nuestros miedos inconscientes -al miedo a lo que ocurrirá si consigo tal o cual resultado-; y al miedo al cambio -a salir de la zona de confort- y a sus consecuencias en la vida futura.
Ciertamente, el miedo forma parte de la condición humana, nos protege cuando es racional y nos limita cuando es irracional. Sin embargo, es importante que seamos capaces de “escuchar” esa emoción cuando no es adaptativa, sino paralizante. Y el miedo al éxito no es algo menor y, como hemos visto, nunca viene solo.
De alguna manera, el éxito siempre implica tomar decisiones y, tal y como la neurociencia nos ha demostrado, un altísimo porcentaje de esas decisiones son inconscientes; son juicios, opiniones, creencias muy arraigadas que se forman en el pasado, viven en el presente y condicionan nuestro futuro. Esto quiere decir que si no tomamos conciencia de todo aquello que nos impulsa o nos limita, lejos estamos de la posibilidad de potenciarlo y/o cambiarlo para orientarlo al éxito en cualquiera de sus formas.
Por ejemplo, en el mundo laboral, el éxito significa brillar en algo, lograr una posición de privilegio, un premio, una distinción, un lugar de más responsabilidad, un cargo, una promoción, un ascenso, etc. Suena bien, incluso a la mayoría de nosotros le gustaría posicionarse en su carrera y ser propuesto para una mejora profesional -por lo menos de la boca para afuera-, pero…
¿Estamos preparados?, ¿qué pensamos del éxito?, ¿a qué lo asociamos?
Efectivamente, todos nosotros tenemos pensamientos y creencias limitantes y potenciadoras que crean nuestra realidad. Por decirlo de alguna manera, todos ellos son “los padres” de todos nuestros miedos y de todas nuestras valentías. Son inconscientes, pero siempre actúan en las situaciones que ocurren frente a nuestras narices; aunque nosotros no las percibamos como tales o hagamos “la vista gorda”.
Si reparamos nuevamente en el mundo laboral, los casos de autoboicot se multiplican y pueden estar basados en una variedad de creencias o pensamientos como los que mencionamos a continuación:
  1. Miedo a no poder sostener el éxito, sobre todo cuando pensamos que el éxito demuestra valía personal.
  2. Asociar el éxito al dinero y tener creencias negativas sobre las personas con dinero.
  3. Miedo a tener demasiado trabajo y responsabilidades en el futuro y que eso suponga renunciar a tiempo y calidad en la vida familiar.
  4. Entender que el éxito supone la envidia, alejamiento y rechazo de las personas.
  5. Creer no ser merecedores del éxito. Baja autoestima “yo no me lo merezco, no soy capaz”, “El éxito es para los otros”.
En todos ellos, en unos y en otros, podemos ver características como: falta de valía, inseguridad, falta de autoconfianza, ausencia de motivación, etc., que tienen que ver con cómo nos juzgamos y cómo nos percibimos; con lo que creemos y lo que pensamos sobre nosotros mismos.
Si nuestras creencias y pensamientos desarrollan diálogos internos del tipo: “No podrás con esto, no es para ti”, “Cuando lo consigas te dejarán solo”, “Seguro que elegirán a otro”, “Vas a fracasar, no eres tan bueno” ¿Qué crees que pasará? Acaso la respuesta es obvia; pasará todo lo que creemos, ni más ni menos, porque la mente articulará cada una de nuestras acciones -consecuente y sistemáticamente- de acuerdo con lo que pensamos y creemos.
Si pensamos que no es para nosotros, no lo será; si creemos que no estaremos a la altura, no lo estaremos; si creemos que es muy pronto para aspirar a más, allí nos quedaremos. Negar que es así, es seguir eligiendo que siga pasando lo que pasa y renunciar a toda oportunidad de prosperidadéxito y mejora.
No es el destino; no “es lo que hay”, es lo que nosotros elegimos.
Dejemos de ser nuestros peores enemigos y adentrémonos en nuestro mundo interno, hagamos consciente lo inconsciente para poder transformar esas creencias limitantes en potenciadoras, para ganar autoconfianza, valía personal y autoestima.
“Un barco atracado en un puerto está seguro, pero no es la finalidad para la que fue construido”. William Shedd
Fuente: namagazine.es

viernes, 29 de abril de 2016

¿Por qué no renunciar a tus sueños?

El ser humano vive de ilusiones, que no son más que el motor que nos empuja a luchar por lo que queremos y a visualizarnos en el lugar que deseamos estar. Entonces, si estamos ilusionados y soñamos con alcanzar nuestras metas ¿Por qué no luchar por ellas?

Ciertamente, no siempre es fácil conseguir lo que nos proponemos, pero con esfuerzo y determinación, el triunfo está casi garantizado. Aquí te ofrezco algunos puntos a recordar  mientras hacemos nuestro recorrido en búsqueda de nuestra satisfacción personal.


Si no luchas por tus sueños, estos se desvanecerán y dejarás de soñar.

Siempre te encontrarás con personas que tratarán de desenfocarte. Déjales saber que contigo se equivocan, que sabes muy bien lo que quieres y que su desconfianza te motiva a demostrarles que si puedes.

Si no luchas, nunca sabrás como se sentiría haberlo logrado.

Si no tratas, te arrepentirás el resto de tus días por no haberlo intentado.

Quienes hoy son exitosos son aquellos que ayer decidieron convertir sus sueños en acciones.

Los sueños no siempre se alcanzan como fueron planeados, pero el camino fallido que trazaste para perseguirlo te hace más fuerte, mientras aprendes otras alternativas para alcanzar el mismo fin.

El crecimiento personal solo se logra cuando salimos de nuestra zona de comfort, el motor para salir de esa zona son nuestros sueños.

Hacer lo que te gusta atrae a los perdedores, no pierdas tu valioso tiempo escuchándolos. ¡Ignóralos!

Tus sueños y tus acciones te definen. Si haces lo mismo que los demás, entonces estás dejando que otros definan tu vida.

Luchar por tus sueños motiva a quienes están a tu alrededor a luchar por los suyos.

Para alcanzar nuestras metas no hay ninguna regla escrita, entonces ¿por qué limitarse y seguir las reglas ajenas?

La vida es corta y debemos buscar ser felices. El luchar por lo que quieres te da las armas para encontrar la felicidad.

Aquel que es feliz no es el que más suerte tuvo, si no el que hace lo que más le gusta.

“La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante." Paulo Coelho